Estamos juntos en esto

Una reflexión de Eva Yerbabuena’

S

on tiempos raros y difíciles. Extraños. Nunca vividos. Resulta muy difícil compararlos. A mí al menos. Las calles vacías. Las criaturas en casa. La longitud medida. El abrazo anhelado. El beso furtivo… No creo que en el sur sea más duro que en el resto de España, pero sí diferente. Andalucía y sus gentes, que tenemos la suerte de poder pasar tantas horas en las calles. Que hablamos cerquita y nos tocamos al hacerlo, porque nos gusta, porque no sabemos hacerlo de otra manera, porque eso es así. Y, de repente, el vacío. La distancia. El confinamiento.

Esta epidemia está suponiendo una ruptura con muchas cosas. De repente y en muy poco tiempo hemos tenido que imaginar y recrear otro mundo, otros tiempos, otros espacios. Y es difícil. Si a eso le sumas los bolos cancelados y las actuaciones pospuestas hasta no sabes cuándo, se hace también duro. Y lo pasas mal. No sólo por ti, sino por las familias que respaldan tu proyecto y se alimentan también de él. “Pero no soy la única, hay muchos profesionales como yo”, pienso muchas veces. Y eso me baja a la tierra. Y me baja tanto que siento miedo al mirar el abismo bajos mis pies.

Por eso, porque estamos juntos en esto, juntos de aquí saldremos. Y lo estamos haciendo. Desde la responsabilidad y la solidaridad, asumiendo que nos quedamos en casa, que no saqueamos el supermercado, que la vecina de ochenta años necesita que le hagamos la compra y que aquel profesor del que tienes el teléfono y vive solo tendrá ganas de hablar con alguien y lo llamas. Lo hacemos convocando conciertos online, compartiendo enlaces de museos con visitas virtuales, ofreciendo recomendaciones psicológicas, subiendo a Youtube una tabla de ejercicios para hacer en casa.

Y los otros profesionales. ¡Tan profesionales! Desde la cajera al reponedor, pasando por el celador, el enfermero, la médica, limpiadoras, conductoras, personal de administración, teleoperadores, miembros de la policía y las fuerzas de seguridad… Trabajando a destajo, poniendo su empeño, sus horas, su vida, para que pasemos esto pronto. Y lo pasemos juntos.

Esta situación que vivimos va a cambiar muchas cosas. No sé si para bien o para mal, pero va a cambiarlas. Y hay una cosa que, cuando acabe todo esto, no creo que cambie. Es el orgullo que siento al estar rodeada de gente tan maravillosa y necesaria. Gente honesta, solidaria, transformadora. Gente que lo tiene claro: estamos juntos en esto. Y yo estoy contenta de que así sea.

(Fotografía de Miguel Ángel Molina)

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